OpenAI guarda silencio sobre el enigmático proyecto IA Q*

En el mundo de la inteligencia artificial, el reciente despido y la subsiguiente recontratación del CEO de OpenAI, Sam Altman, han generado un torbellino de especulaciones y debates. Este tumulto es solo la punta del iceberg en una historia que combina intriga corporativa con avances tecnológicos punteros.

Lo que más ha llamado la atención del público es el proyecto secreto de OpenAI: un modelo de IA de próxima generación conocido como Q*, pronunciado «Q estrella». Este modelo, se rumorea, tiene la capacidad de razonar a un nivel que le permite resolver problemas matemáticos de nivel escolar.

La existencia de Q* fue confirmada a través de un memorando interno de Mira Murati, exmiembro de la junta de OpenAI y breve CEO tras la salida de Altman. Este anuncio desató una oleada de especulaciones: ¿está Q* relacionado con el despido de Altman? ¿Es realmente tan poderoso como se rumorea? ¿Representa un paso más hacia la meta de OpenAI de lograr una inteligencia artificial general, capaz de realizar tareas complejas tan bien o mejor que los humanos?

A pesar de que ha pasado casi una semana desde la revelación de Q*, OpenAI se ha mantenido en silencio, sin ofrecer comentarios, manteniendo su tradicional secretismo en el desarrollo de tecnología IA. Fuentes internas han indicado que OpenAI está trabajando en Q* y lo ha utilizado para resolver problemas matemáticos, aunque se cuestiona si este proyecto fue la causa del despido de Altman.

La habilidad de Q* para realizar tareas matemáticas ha despertado el interés de los expertos. Charles Higgins, cofundador de la startup de entrenamiento de IA Tromero, considera que si Q* puede razonar lógicamente y abordar conceptos abstractos, sería un gran avance.

Surge la pregunta de por qué OpenAI mantiene tanta discreción sobre Q*, alimentando rumores y dejando más preguntas que respuestas. Esta secretividad podría ser parte de la estrategia de la compañía para mantener su ventaja competitiva, como sugiere su documentación sobre el modelo de lenguaje GPT-4.

En resumen, aún es imposible determinar el verdadero poder de Q* o si representará un avance fundamental en el campo de la IA. Por ahora, solo contamos con la palabra de aquellos con intereses en el éxito de los futuros productos de OpenAI, lo cual no es mucho en términos de evidencia concreta.